La toxina botulínica (botox) se utiliza desde hace décadas en Neurología y Oftalmología en pacientes afectados por espasmos musculares, distonías cervicales, estrabismo, blefaroplastia… enfermedades caracterizadas por hiperactividad muscular.

En Medicina Estética está perfectamente indicada en el tratamiento de las arrugas de expresión con unos resultados espectaculares, siendo uno de los procedimientos estéticos no quirúrgicos más demandados en los últimos tiempos.

      • El tratamiento consiste en la infiltración de pequeñas cantidades de toxina botulínica en los músculos involucrados en las arrugas de expresión, consiguiendo una importante atenuación de las arrugas y un aspecto natural y relajado.
      • El tratamiento se realiza en una única sesión.El resultado aparece alrededor de 3-6 días y es completo a los 15-30 días.
      • El efecto de relajación muscular no es definitivo y tiende a reducirse a los 4-6 meses.

 

Hay que destacar el efecto preventivo que sobre el envejecimiento tiene la toxina botulínica en las zonas tratadas, ya que durante meses los gestos repetitivos que marcan y profundizan las arrugas, están atenuados.

La toxina botulínica también la usamos en el tratamiento de la Hiperhidrosis palmar y axilar (sudoración excesiva) que tanto molesta al paciente que la padece.